lunes, 9 de marzo de 2020


3ros años A y B 2020 GEOGRAFÍA Profesor: Carlos Corzo 11/03/20


ORIGEN DEL NOMBRE: ¿POR QUÉ ARGENTINA?

Son la geografía y la historia conjugadas con la lingüística, las que a través de los Hombres conforman la toponimia de un país.
La denominación de Argentina no escapa a esta regla y es el resultado de un proceso evolutivo y cambiante que se encuentra íntimamente vinculado con el desarrollo e integración de nuestro territorio desde los albores del descubrimiento de América pasando por la sanción de la Constitución Nacional y que llega hasta nuestros días.
Así como nuestro desarrollo histórico-geográfico y político se encuentra ligado a las tierras que se extienden adyacentes al majestuoso río color de león – Mar Dulce, Río de Solís, Río de Santa María, Río Jordán; el destino de la denominación de nuestra Nación no se pudo desprender de la atracción del río descubierto por Solís en 1516 y que finalmente se impondría en la cartografía como "Río de la Plata". Tal denominación proviene de Portugal en la tercera década del siglo XVI, para luego ser un uso corriente en los viajeros españoles como Diego García o Pedro de Mendoza.
Es así que, el 21 de mayo de 1534, el rey de España firmaba el asiento concedido a Pedro de Mendoza, para la conquista y población de las tierras y provincias del Río de la Plata.
Por el año 1554, aparece por primera vez en una pieza cartográfica, del portugués Lopo Homen la denominación de Terra Argentea.
En 1602 se publicó en Lisboa el libro a partir del cual se habría de imponer la denominación de Argentina.
Nos referimos a la obra "Argentina y conquista del Río de la Plata, con otros acaecidos de los reinos Del Perú, Tucumán y Estado del Brasil" de Martín del Barco Centenera. Es aquí donde el autor utiliza la latinización del término "argenteus", inusual para la época, ya que lo común era utilizar la adjetivación argenteados o argénteo, según comenta Ángel Rosenblat en su obra "Argentina, Historia de un Nombre".
En los primeros tiempos ese término se mantiene dentro de los sectores cultos de la población y es así, que, Manuel José de Lavardén publica en el primer número del Telégrafo Mercantil, su Oda al Majestuoso Río Paraná donde hace mención a las "sencillas ninfas argentinas".
Un hito importante en la difusión del citado término, es su paso desde los sectores cultos a los niveles populares, asociado al proceso revolucionario de los Hombres de Mayo.
Un claro ejemplo, lo tenemos en el Himno Nacional de Vicente López y Planes, adoptado por la Asamblea del año 1813: "A vosotros se atreve ¡Argentinos!..."
A partir de aquí, podemos comprobar cómo, desde una óptica eminentemente literaria, nace la denominación de Argentina, y que con el transcurso de los años pasaría a tener una connotación política-geográfica y que por sobre todo iría marcando la individualización del habitante de las comarcas rioplatenses y del espacio que ocupa.
Este espacio geográfico inmerso en las dilatadas tierras que la corona española poseía en América va a tomar distintas denominaciones según los descubridores y hechos históricos que se irán sucediendo en la difícil integración y unidad nacional.
Desde el Virreinato del Perú, pasando por la formación del Virreinato del Río de la Plata en 1776, hasta llegar a la actual denominación oficial, encontramos títulos relacionados con los vaivenes políticos que se sucedieron durante las distintas etapas de consolidación de nuestra entidad nacional.
La Primera Junta acuerda por expresión de su Cabildo, la denominación Provincias Unidas del Río de la Plata, que a su vez será tomada por la Asamblea del año XIII. Posteriormente, en 1816, el Congreso que proclamó la independencia, utilizó el nombre de "Provincias Unidas del Río de la Plata en Sudamérica".

Como vemos, en la época de nuestra emancipación no se utilizó con frecuencia el término "Argentina". La razón la encontramos, en que al estar tal denominación asociada a la hegemónica Buenos Aires, no constituía un factor de integración entre las provincias. Con la Constitución de la República Argentina del 24 de diciembre 1826 se oficializa esta designación.
El enfrentamiento entre federales y unitarios trae consigo la utilización de las denominaciones Confederación Argentina o Provincias Unidas del Río de la Plata, según las tendencias que las propiciaron.
El 1° de octubre de 1860 se promulga la Constitución de1853, donde se realizan enmiendas a ésta y se agrega el art. 35, donde dice: "Las denominaciones adoptadas sucesivamente desde 1810 hasta el presente a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata, República Argentina, Confederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente para la designación del gobierno y el territorio..."
A los días de promulgada en la ciudad de Paraná, el presidente Santiago Derqui, teniendo en cuenta la necesidad de unificar la denominación de la Nación para los actos administrativos, decreta que: "el gobierno ha venido en acordar que para todos estos actos se use la denominación de República Argentina". De allí derivan los calificativos con los cuales se identificarían en el futuro a los habitantes y al territorio que ocupa el extremo meridional del continente americano.
Pero como los hombres son quienes imponen los nombres, éstos no permanecen inalterables, cambian, son modificados por los distintos usos o costumbres. Así aparece una expresión simplificada para designar a nuestro país en el orden internacional y especialmente dentro de la Organización de las Naciones Unidas: Argentina, solamente, suprimiendo el sustantivo República.
Resumiendo, desde su origen latino y con las distintas denominaciones con que nos conociera el mundo a lo largo de nuestro devenir histórico, hoy, el nombre de Argentina identifica a esta nación de la que orgullosamente formamos parte.

Significado de los nombres de las provincias argentinas

Buenos Aires

En la primera fundación Pedro de Mendoza llamó al sitio Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Ayre para cumplir la promesa que hiciera a la Patrona de los Navegantes que se hallaba en la Cofradía de los Mareantes de Triana y de la que él era miembro. En efecto, “Buen Aire” es la castellanización del nombre de la Virgen de Bonaria, es decir, de la Virgen de la Candelaria a quien los padres mercedarios habían levantado un santuario para los navegantes.

Catamarca
La palabra Catamarca es de origen quichua y significa Castillo o Fortaleza en la Falda. Cata es falda o ladera y marca es castillo o fortaleza de la frontera.

Chaco

Chaco es nombre de una provincia argentina y una región del Paraguay. La palabra viene de los idiomas aborígenes del norte de Argentina y del Paraguay. Significa “territorio de caza” y está muy bien expresado ya que era un territorio de abundante fauna. Allí se podía encontrar en abundancia: tapires, ñandúes, jaguares, carpinchos, tatú mulita, tatú carreta, yacarés, víboras, ciervos, osos hormigueros, loros, monos, y centenares de otras especies. Rodeada de grandes ríos (Paraná, Paraguay, Pilcomayo, Bermejo) y de otros más pequeños, así como esteros y lagunas, donde abundaba la pesca.

Chubut

El nombre Chubut proviene del vocablo chupat, perteneciente a una lejana lengua de interfase entre las etnias tehuelches meridionales y septentrionales, llamada tewsün o teushen. Hay dos teorías en cuanto a su significado: para algunos estudios quiere decir “transparente”, aunque otros le adjudican la traducción de “tortuoso, con muchas vueltas”.
 En ambos casos, dichas acepciones pueden conectarse directamente con cualidades que los antiguos pobladores de este territorio le asignaban al río.

Córdoba

En 1573, Jerónimo Luis de Cabrera fundó la ciudad de Córdoba de La Nueva Andalucía, cuyo nombre es un homenaje a su ciudad natal, la ciudad española de Córdoba en la comunidad de Andalucía.

Corrientes

Recibió el nombre debido a las siete “puntas” o salientes de tierra sobre el río Paraná que poseía su asiento al ser fundada, tales salientes generaban respectivas corrientes dentro del río mencionado. Popularmente en idioma guaraní se la ha llamado Taragüí es decir lagartija porque había abundancia de lagartijas en su solar. Las denominaciones fueron extendidas luego a toda la provincia de la cual la ciudad es capital.

Entre Ríos

Si bien en su interior, esta provincia alberga numerosos pueblos y ciudades cuyo nombre radica de tradiciones guaraníticas, la toponimia de “Entre Ríos” tiene que ver exclusivamente por razones geográficas. El nombre de la provincia refleja el hecho de que sus límites están dados por ríos o arroyos: al oeste y sur, el río Paraná; al norte el Guayquiraró, el Mocoretá y los arroyos Basualdo y Tunas; y al este, el río Uruguay.

Formosa

Se especula que el Nombre “Formosa” deriva de una locución latina que significa “Hermosa” y que habría sido dado por los conquistadores españoles al navegar por el Río Paraguay.

Jujuy

No hay acuerdo sobre la etimología de la palabra Jujuy. Podría provenir del aymara Sipi-Sipi, que significaría “caballete o punta muy pronunciada entre dos aguas” ya que está situada en el caballete o punta que forman los dos ríos Grande y Chico. Y por otro lado se afirma que provendría del término quechua xuxuyoc, con el que se designaba a una clase de funcionario inca a quienes los españoles encontraron en la región. De xuxuyoc se pasó a su forma abreviada xuxuy y de allí a la forma moderna Jujuy.
La Pampa
El caso de esta provincia, también radica en una caracterización de su geografía. “Pampa” es una voz quechua que significa “llanura”, haciendo alusión a la horizontalidad del relieve de esta provincia argentina.

La Rioja

Esta denominación es heredada de la comunidad española La Rioja, y su etimología ha sido muy discutida. Las principales teorías son: la que le hace corresponder con el río Oja, junto al que se encontraba la zona geográfica conocida originalmente con ese nombre; la que apunta al término “rivalia” que se traduciría como tierra de riachuelos; y la que indica que tendría sus orígenes en la lengua vasca como unión de los vocablos erria y eguia, que se traduciría como tierra de pan.

Mendoza

Los primeros españoles que ingresaron en el actual territorio mendocino lo hicieron a las órdenes de Francisco de Villagra, quien descendió desde el Perú por la ruta del Tucumán con el objetivo de unirse a Pedro de Valdivia en Chile. El 2 de Marzo de 1561 el capitán Pedro del Castillo fundó la ciudad de “Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja” luego transformada en la capital provincial, dándole el nombre del gobernador de Chile, García Hurtado de Mendoza.


Misiones

Los antecedentes de la toponimia de esta provincia se remontan a la creación del Gobierno Político y Militar de Misiones o Gobierno de los Treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes, por la Corona española para administrar los territorios que dejaron abandonados los  Jesuitas al ser expulsados de sus misiones en territorios que hoy forman parte de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Neuquén

Neuquén proviene del mapuche Newenken, que significa “correntoso”, “arrollador”, “pujante”, características que los antiguos pobladores de este territorio le asignaban a los ríos de la región. Una de las primeras alusiones se encuentra en las crónicas de extranjeros del sacerdote alemán Bernardo Haverstadt, en el año 1752. Dónde en su diario de travesía cuenta, que pernoctó del otro lado de un río amenazador llamado Neuquén.

Río Negro

El nombre de esta provincia proviene del río que recorre su territorio. El río Negro, por su etimología puede dar a engaño, pues denota todo lo contrario, sus aguas, el entorno por el que discurre, son todo un espectáculo de belleza y armonía con la naturaleza. Su nombre proviene de la traducción literal del mapundungun Curu Leuvu (en mapuche: curú=río y leuvú=negro), a pesar de que sus aguas son de un color más verde oscuro que negro.

Salta

El nombre de la ciudad de Salta no ha sido aclarado hasta hoy, siendo muy diversas las opiniones formuladas al respecto, inclinándonos hacia la que le atribuye un origen indígena.
La palabra Saccta, de pronunciación gutural fuerte y que significa “machacado, triturado”, puede haber sido pronunciada Salta por los españoles, debido a su fácil adaptación fonética de nuestro idioma. Pudo ese lugar haber sido también el sitio en que se machacaba y trituraba el producto de las minas que los Incas explotaban menos cerca de Salta, por ser el clima del valle apropiado para un asiento permanente de tales actividades. Otra voz quechua en que se puede buscar etimología de Salta es Salcca, que quiere decir salvaje, huraño, adjetivo que pudieron haber aplicado los conquistadores incaicos a los aborígenes del valle de Lerma, donde habitaban algunas parcialidades de los calchaquíes.

San Juan

El 13 de junio de 1562 Juan Jufré de Loayza y Montese, fundó San Juan de la Frontera, en el valle de Tucuna, por orden de Francisco de Villagra, capitán general de Chile. La ceremonia tuvo pocos testigos: el reducido grupo de españoles que acompañaban a Jufré y algunos indígenas. Se leyó un acta, que fue firmada por algunos de los expedicionarios presentes. El acta de fundación de la ciudad la bautizó San Juan de la Frontera en honor del santo patrono San Juan Bautista y por llegar su territorio hasta la frontera con el Tucumán.

San Luis

Aunque se ha perdido su acta fundacional, se cree que la ciudad de San Luis fue fundada el 25 de agosto de 1594 por Luis Jofré de Loaysa y Meneses, teniente corregidor de Cuyo. La región formaba parte del corregimiento de Cuyo con cabecera en la ciudad de Mendoza integrando la Capitanía General de Chile dependiente del virreinato del Perú
En 1596, después de haber sido abandonada, Martín García Oñez de Loyola, capitán general de Chile, mandó fundarla nuevamente. Entonces la ciudad recibió el nombre de “San Luis de Loyola Nueva Medina de Río Seco”.

Santa Cruz
Durante la invernada en San Julián, Magallanes envió al piloto Juan Serrano con la Santiago en viaje de exploración hacia el sur. El día 3 de mayo de 1520, Serrano entró en un río al que llamo “Santa Cruz”, por ser ése el día de la “Invención de la Santa Cruz”.

Santa Fe

La denominación de esta provincia argentina denota la herencia cristiana de la conquista española. Por orden de Martín Suárez de Toledo, gobernador de Asunción, Juan de Garay, en su carácter de Capitán y Justicia Mayor en la conquista y población del Paraná y Río de la Plata, fundó la ciudad con el nombre de Santa Fe de la Vera Cruz, el 15 de noviembre de 1573.

Santiago del Estero

El nombre de esta provincia se debe a que el 25 de julio de 1553 se funda la ciudad de Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo, por ser el día de Santiago Apóstol bajo cuya advocación se puso la ciudad.

Tierra del Fuego

Su nombre fue el dado por los hombres de Magallanes a la isla en 1520 pues habían visto fogatas en las montañas. Fue declarado territorio nacional en 1943; más tarde se convirtió en parque nacional a cargo del Ministerio de Marina, y en 1990 se transformó en provincia.

Tucumán
Las etimologías son hasta el momento muy variadas: según algunos deriva de una palabra compuesta en idioma lule: tucu-manita que se traduciría por territorio en donde abunda el tucu, siendo el tucu o tucu-tucu la denominación del coleóptero con órganos luminiscentes llamado también cocuyo o cocuy. Otra denominación —también de etimología lule— es la palabra compuesta yukkuman o yakuman, que se traduce por “ir hacia donde abunda o se reúne el agua” (lugar de los ríos); donde “yaku” significa “agua” y “man” significa “ir hacia”.

Islas Malvinas

El nombre de Malvinas deriva de Saint Maule, lugar de procedencia de los primeros marinos franceses que cartografiaron la zona.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires

El escritor santafesino Ezequiel Martínez Estrada definió a la cosmopolita ciudad de Buenos Aires como la “Cabeza de Goliat” por su tamaño y poderío en contraste con el resto del país. Otros autores la han denominado “La Reina del Plata” por coronar al Río de la Plata, que se puede recorrer en un paseo por el famoso barco Humerto M, e incluso ha recibido el nombre de la “París del Sur” por las hermosas obras arquitectónicas que ostentan las calles de esta ciudad, y que se pueden recorrer de día y de noche. Son muchas las formas en que se ha denominado a esta ciudad, pero el origen de su nombre es realmente tan mítico como la ciudad misma.
También llamada Capital Federal de Argentina, la ciudad de Buenos Aires recibe su nombre de una advocación de la Virgen María de origen italiano: la Madonna del Bonaire, protectora de los navegantes, cuyo nombre fue castellanizado como Nuestra Señora del Buen Ayre o Virgen de la Candelaria, por portar en su mano una vela encendida. En su honor, Pedro de Mendoza, el primer conquistador español en tocar esta tierra, la bautizó como “Puerto de Nuestra Señora María del Buen Aire”, nombre que también explica el Los Orígenes de Buenos Aires, gentilicio “porteño” que aplica a los residentes y nativos de esta ciudad desde épocas coloniales.
La ciudad fue registrada ante la corona española como “Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre”, pero por uso y practicidad de los inmigrantes, comerciantes y navegantes, su nombre se simplificó sencillamente a “Buenos Aires”, nombre corto por el que los argentinos y el mundo entero conocen actualmente a esta ciudad, cuyas atracciones compiten a nivel mundial en tradición y belleza, y donde la música y el baile siguen definiendo la cultura popular.
El historiador paraguayo Ruy Díaz de Guzmán registró en su obra “La Argentina Manuscrita” la anécdota de que el conquistador Sancho del Campo pronunció la frase “¡Qué buenos aires son los de este suelo!”, mientras bajaba de su embarcación a tierra firme, lo que ocasionó que por mucho tiempo se creyera que éste era el origen del nombre, sin embargo, parece que fue más bien en honor del nombre de la ciudad que la frase fue pronunciada.


5TO NAT GEOGRAFÍA 2020 Profesor: Carlos Corzo 11/03/20

En www.salta12.com.ar   18 de febrero de 2020
En zonas de origen de los niños wichí fallecidos

Se desmontaron casi medio millón de hectáreas en 18 años
Un especialista lo analizó tras conformar un mapa con el que señala la ubicación geográfica de los fallecimientos.
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“Las comunidades de donde eran oriundos los niños fallecidos están ubicadas en una región sujeta a una radical transformación del paisaje natural”. Esa fue una de las conclusiones de Andrés Leake, doctor en Ciencias Ambientales. El especialista elaboró un mapa en el cual señaló los lugares de origen de los siete niños que fallecieron por causas evitables, cinco de ellos a raíz de una desnutrición o deshidratación. La información fue superpuesta en relación a la ubicación de comunidades indígenas y superficies desmontadas.
Los casos se ubican dentro de los departamentos de San Martín y Rivadavia, en el norte provincial. Una de las principales causas que se apuntan son los desmontes realizados a raíz de la extensión de la frontera agrícola.En ambos departamentos se perdieron en 18 años un total de 438 mil hectáreas de monte. Esto, dijo Leake, implicó que en San Martín se perdiera un 21 por ciento de la superficie boscosa que tenía en el año 2000. En ese mismo lapso Rivadavia perdió el 8.4 por ciento de su superficie boscosa.
Al hacer su análisis, Leake sostuvo que “si bien la distribución de los casos de niños fallecidos no sugiere a una simple relación con la distribución de superficies desmontadas, queda evidente que las comunidades están ubicadas en una región sujeta a una radical transformación del paisaje natural, lo cual ha conllevado a la desarticulación de su economía tradicional”.
También llamó la atención sobre otra característica: la distribución geográfica de muertes coincide mayormente con localidades que tienen accesibilidad a las rutas y caminos principales del norte salteño. La única excepción es en Las Vertientes, un paraje sobre el Río Pilcomayo, próximo al límite con Formosa. La intriga que surge es cuál es la situación en aquellas comunidades con dificultades de accesibilidad.
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Los casos
De los casos investigados por Salta 12 se registraron los siguientes: el 7 de enero pasado, falleció un niño en el Hospital Materno Infantil, en Salta Capital. No se reconoció la desnutrición como causa, aunque sí el riesgo nutricional. El niño de un año y dos meses era de La Mora, comunidad wichí del departamento San Martín, ubicada cerca de la ciudad de Tartagal.
El 11 de enero murió otro niño wichí de dos años, era de Misión El Quebrachal, en General Ballivián, departamento San Martín. Falleció en su domicilio. Los estudios preliminares de la autopsia confirmaron que al menos tenía bajo peso.
La tercera muerte tuvo lugar el mismo día en el Hospital de Santa Victoria Este. Se trató de un niño de dos años oriundo de la comunidad wichí de Rancho El Ñato. El informe indicó una insuficiencia orgánica a causa de una deshidratación por vómitos y diarrea.




La cuarta muerte fue el 17 de enero. Una nena de dos años y 8 meses, hija de madre y padre de población criolla, falleció tras ser trasladada de Morillo (en Rivadavia Banda Norte) al hospital de mayor complejidad de Orán. Aunque las autoridades de Salud culparon a los padres por “consulta tardía” de una diarrea de cinco días, no quedó claro lo ocurrido. Otras fuentes sostuvieron que se trató de una intoxicación medicamentosa.
La quinta muerte fue el 21 de enero. En este caso de un niño de ocho meses en el Hospital Juan Domingo Perón de Tartagal. Algunas versiones insistieron con la desnutrición pero médicos confirmaron que el niño estaba con el peso adecuado. El nene, oriundo de la Comunidad wichí Las Vertientes (en jurisdicción del municipio de Santa Victoria Este, en el departamento Rivadavia), fue trasladado en vuelo sanitario. Los médicos afirmaron que la muerte fue a raíz de un problema respiratorio. Y el gobierno culpó a los padres por haber obstaculizado el traslado de los niños, lo que generó manifestaciones de indignación en los medios y redes sociales por las declaraciones oficiales.
La sexta muerte fue el 26 de enero. Se trató de un niño wichi que tenía un año y 10 meses. Era de la comunidad de El Tráfico. Estaba con sus padres en Los Blancos (Rivadavia Banda Norte), cuando mostró falencias en su salud. Falleció cuando estaba siendo trasladado en ambulancia al hospital de Orán. El vehículo se descompuso en el camino. Según el certificado de defunción que facilitaron las autoridades de la comunidad, el niño falleció a raíz de un paro cardiorrespiratorio. Pero las causas que originaron el fallecimiento, según ese certificado, fueron la deshidratación y desnutrición crónica.
La séptima muerte fue el 6 de febrero. En este caso se trató de una niña wichi de 5 años con un cuadro de deshidratación e infeccioso. Era de la Misión San Luis, ubicada a siete kilómetros del Hospital de Santa Victoria. La ministra de Salud, Josefina Medrano, se encontraba en ese establecimiento cuando ocurrió la muerte. Negó que se tratara de un caso de desnutrición y la causa quedo en duda. Para ello se debía hacer una autopsia de la nena. Pero los padres se negaron a esa práctica.

Morirse de hambre en la tierra bendita del pan
Los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen (ENDEPA)  emitieron el 14 de febrero que pasó un comunicado para manifestarse por la situación que se vive a raíz de esta realidad que involucra al Pueblo Wichí. Sostuvieron que a la luz de la exhortación apostólica “Querida Amazonía” es preciso “mirar la realidad angustiante que viven los pueblos y comunidades originarias y también criollas de la región de nuestro Chaco argentino, por la desnutrición y muerte de los niños, la falta de agua potable y otros flagelos”.
Además reconocieron que no se pueden dar “respuestas inmediatas a las urgencias sociales y sanitarias que viven muchas comunidades,  pero sí asumir una actitud misericordiosa que nos libere de la indiferencia y del sensacionalismo mediático y nos haga solidarios con sufrimiento de los más olvidados”.
También recordaron las palabras del Papa Francisco referidas a la Amazonía que “nos ayudan a comprender la actual situación que viven los pueblos originarios en nuestro Chaco argentino: ‘la disparidad de poder es enorme, los débiles no tienen recursos para defenderse, mientras el ganador sigue llevándose todo…poderes locales con la excusa del desarrollo participaron de alianzas con el objetivo de arrasar la selva de manera impune y sin límites”.
Los obispos Luis Scozzina, Angel José Macin, y Juan José Chaparro (de Orán, en Salta, Reconquista en Chaco y Bariloche en Río Negro), afirmaron que “una sociedad que no sabe cuidar a los niños y de los grupos más vulnerables corre serios riego de implosión y muerte. No podemos hipotecar nuestro futuro ni dejar que nos roben la esperanza ya que no es posible ‘morirse de hambre en la tierra bendita del pan’”.

Insistieron en la necesidad de “escuchar el clamor de las comunidades originarias, que nos interpela como Iglesia y como sociedad, comprometiéndonos a dialogar y articular, desde ENDEPA, con las organizaciones de la sociedad civil que acompañan diversos emprendimientos comunitarios y de asistencia en el territorio, y con los gobiernos locales, provinciales y nacional, acciones concretas y también estructurales que modifiquen la realidad actual”.


5T0 SOCIALES GEOGRAFÍA 2020 Profesor: Carlos Corzo 11/03/20

Escuchar. La expulsión de lo distinto TEXTO ADAPTADO

Byung - Chul Han. (o Pyong-Chol Han) (Seúl, 1959​) es un filósofo y ensayista surcoreano experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín. Escribe en idioma alemán y está considerado como uno de los filósofos más destacados del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hiper-transparencia. El hiper-consumismo, la auto-explotación y el miedo al otro son algunos de los rasgos distintivos de la civilización moderna, de acuerdo con sus postulados. Este filósofo ha sido considerado una de las voces más reputadas para diseccionar la sociedad del siglo XXI.

La Red está ahí y no hay más salida que aceptarlo. Pero mucha gente es consciente de los muchos inconvenientes que se agregan a las evidentes ventajas de esta realidad. La reflexión que nos propone Alejandro Floría Cortés, del filósofo surcoreano Byung - Chul Han, Profesor en Alemania, reflexiona sobre los paradójicos problemas de incomunicación que afloran en un sistema, precisamente, de comunicación. Porque desaparece un elemento básico de esta comunicación: la otra parte.
De la red obtengo información, y para ello no tengo que dirigirme a ningún interlocutor personalmente. Para obtener información o productos no tengo que desplazarme al espacio público. Más bien, hago que la información y los productos vengan a mí. La comunicación digital me interconecta y al mismo tiempo me aísla. Destruye la distancia, pero la falta de distancia no genera ninguna cercanía personal. Sin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio acelerado de información. No entablé ninguna relación, sólo una conexión. Es una comunicación sin vecino, sin ninguna cercanía vecinal. Escuchar significa algo totalmente distinto que intercambiar información. Al escuchar no se produce ningún intercambio. Sin vecindad, sin escucha, no se configura ninguna comunidad. La comunidad es el conjunto de oyentes.
En Facebook no se mencionan problemas que pudiéramos abordar y comentar en común. Lo que se emite es sobre todo información que no requiere discusión y que sólo sirve para que el remitente se promocione. Ahí no se nos ocurre pensar que el otro tenga preocupaciones y dolor. En la comunidad del "me gusta" uno sólo se encuentra a sí mismo y a quienes son como él. Ahí tampoco resulta posible ningún discurso. El espacio político es un espacio en el que yo me encuentro con otros, hablo con otros y los escucho.

La escucha tiene una dimensión política. Es una acción, una participación activa en la existencia de otros, y también en sus sufrimientos. Es lo único que enlaza e intermedia entre hombres para que ellos configuren una comunidad. Hoy oímos muchas cosas, pero perdemos cada vez más la capacidad de escuchar a otros y de atender a su lenguaje y a su sufrimiento.
Hoy, de alguna manera, cada uno se queda a solas con sus sufrimientos y sus miedos. El sufrimiento se privatiza y se individualiza, pasando a ser así objeto de una terapia que trata de curar el yo y su psique (es aquello formado por los fenómenos y los procedimientos que ocurren en la mente). Todo el mundo se avergüenza, pero cada uno se culpa solo a sí mismo de su endeblez y de sus insuficiencias. No se establece ningún enlace entre mi sufrimiento y tu sufrimiento. Se pasa por alto la sociabilidad del sufrimiento.

La estrategia de dominio consiste hoy en privatizar el sufrimiento y el miedo, ocultando con ello su sociabilidad, es decir, impidiendo su socialización, su politización. La politización significa la transposición de lo privado a lo público. Lo que hoy sucede es más bien que lo público se disuelve en lo privado. La esfera pública se desintegra en esferas privadas.



La voluntad política de configurar un espacio público, una comunidad de la escucha, el conjunto político de oyentes, está menguando radicalmente. La interconexión digital favorece este proceso. Internet no se manifiesta hoy como un espacio de la acción común y comunicativa. Más bien se desintegra en espacios expositivos del yo, en los que uno hace publicidad sobre todo de sí mismo. Hoy Internet no es otra cosa que una caja de resonancia del yo aislado. Ningún anuncio escucha.
La alborotadora sociedad del cansancio es sorda, a diferencia de ella, la sociedad venidera podría llamarse una sociedad de los oyentes y de los que atienden. Hoy es necesaria una revolución temporal que haga que comience un tiempo totalmente distinto. Se trata de redescubrir el tiempo del otro. La actual crisis no es la aceleración, sino la totalización del tiempo del yo.
El tiempo del otro no se somete a la lógica del incremento del rendimiento y la eficiencia., la cual genera una presión para acelerar. La política temporal neoliberal elimina el tiempo del otro, que por sí mismo sería un tiempo improductivo. La totalización del tiempo del yo, viene acompañada de la totalización de la producción, que hoy abarca todos los ámbitos vitales y conduce a una explotación total del hombre.
La política temporal neoliberal elimina también el tiempo de la fiesta, el sublime tiempo nupcial, que no se somete a la lógica de la producción. Conduce a la eliminación de la producción. A diferencia del tiempo del yo, que nos aísla y nos individualiza, el tiempo del otro crea una comunidad. Por eso es un tiempo bueno.

En el enjambre

En esta obra, analiza la forma en la que la revolución digital, internet y las redes sociales han transformado la esencia misma de la sociedad. Se ha formado una nueva masa: “el enjambre digital”: una masa de individuos aislados, sin alma, sin acción colectiva, sin sentido y sin expresión. La hiper-comunicación digital destruye el silencio y únicamente percibe ruido carente de coherencia, aturdidor. Bajo este contexto se impide el cuestionamiento al orden establecido, tomando así el sistema rasgos de totalitarismo de forma poco visible.
Byung-Chul Han parte de la base que el respeto constituye una pieza fundamental para lo público, y que si el primero desaparece, decae de inmediato lo segundo. La comunicación digital deshace las distancias. Y la falta de ella conduce a que lo público y lo privado se mezclen, y los límites entre ambos pierdan sentido. Así, se configura el escenario digital ideal para borrar todo contacto humano. De este modo, se origina un vertiginoso río informativo que decanta en el llamado anonimato, excluyente del respeto. La comunicación digital, además de incentivar lo individual y anónimo, destruye a la vez, el respeto, íntimamente ligado a la distancia que se da entre las personas. Distancia que hoy en día es casi nula, al igual que el respeto.
Hoy vivimos en una cultura virtual extrema, donde las emociones no son expresadas de piel a piel, sino con emoticones. Las relaciones de carne y hueso escasean. Deja de existir ese espacio de interlocución, donde existía un equilibrio entre oyente y hablante. Este nuevo paradigma de relaciones viene de la mano con el ensimismamiento y la poca participación colectiva. “(…) La intimidad es expuesta públicamente y lo privado se hace público”. La vida ocurre a través de una pantalla que todo lo sabe, que todo controla y mucho más aún de lo que podemos llegar a imaginar. La manipulación es ejercida intencionalmente, y posee tal poder que incluso maneja los estados anímicos de los participantes como los estados anímicos colectivos.
La sociedad se ha disgregado al punto que lo comunitario y participativo está en claras vías de extinción. “La privatización se impone hasta en el alma”.

Hoy todo se mira desde un yo no participativo, un yo que no se involucra y que ve como espectador lo que sucede a lo largo y ancho del globo. Siempre desde su intocable individualidad, vendida como logro personal, pero que, a fin de cuentas, es una cárcel.

lunes, 3 de diciembre de 2018



¿Qué hay que saber hoy sobre Geografía?

Una ciencia para comprender los territorios En El Monitor de la Educación número 13, 5ta Época, Julio/Agosto 2007, páginas 48 y 49.- VERSIÓN ADAPTADA
Por Alejandro Benedetti (Doctor en Geografía, becario posdoctoral del Conicet. Investigador del Instituto de Geografía y docente, UBA).

Cualquier geógrafo al comentar cuál es su profesión, suele recibir preguntas del estilo: “¿Cuál es la capital de Kirguizistán?; ¿descubriste alguna mina de oro?”; o también: “¿Haces mapa?”. Sería incorrecto afirmar que la toponimia, la geología o la cartografía son saberes ajenos a la geografía. Pero ninguna de esas disciplinas son, indefectiblemente, especificidades del quehacer de los geógrafos.
El término Geografía tiene una pluralidad de sentidos. Uno de ellos remite a un saber práctico y se remonta a las primeras culturas. El conocimiento sobre la localización de las fuentes de alimento, el agua potable o los enemigos, y también los caminos de acceso, era una información vital. Lo sigue siendo. También suele asociarse al medio físico: la geografía de una comarca es el conjunto de construcciones, ecosistemas, estructuras geológicas y superficies ocupadas con agua que encuentran allí. Suele haber una fuerte asociación del término geografía con la asignatura escolar.
Esta materia está presente en el sistema escolar desde fines del siglo XIX. En la Argentina como en otros estados nacionales, junto a la historia y el civismo, la geografía fue una poderosa herramienta que aglutinó a una heterogénea población, creando y fortaleciendo los sentimientos de pertenencia a la comunidad imaginada. La geografía escolar fue un importante motor para el desarrollo de la geografía profesional. Si bien actualmente la enseñanza sigue siendo un importante ámbito laboral para los geógrafos, el espectro de intereses y áreas de inserción es mucho más amplio.
Suele afirmarse que el pensamiento geográfico se origina en la Grecia antigua, de donde proviene el término. En sus orígenes consistía en la mensura y descripción de la extensión del mundo conocido, sus fronteras y el más allá.
En 1650, Bernhard Varenio condensó buena parte del conocimiento del mundo, aunque la geografía seguía siendo un saber disperso. La sistematización de los conocimientos en geografía comenzó a producirse hacia fines del siglo XIX, en el contexto de la formación de los estados nacionales, el imperialismo europeo y la consolidación del sistema educativo:
En la Argentina, los primeros pasos en el proceso de institucionalización de la geografía se dieron con la creación de algunas cátedras, hacia 1900, dentro de una carrera de Historia; con la creación en 1904 de una carrera especializada en la formación de profesores de Geografía, en el Instituto Joaquín V. González; y, a mediados de siglo, se establecieron las primeras carreras universitarias.
Puede reconocerse una continuidad a lo largo de la tradición geográfica, dada por el interés por comprender las variaciones de fenómenos naturales y sociales en la superficie terrestre. Los temas, las formas de abordarlos y las prácticas profesionales fueron cambiando de manera notable. La geografía asiste actualmente a una creciente diversidad y complejidad del abanico de temas y problemas. Algunos de los campos emergentes son la geografía de género, el desarrollo local, los problemas de la mundialización, las geografías de la vida cotidiana, por mencionar algunos ejemplos.
Cada vez hay mayor consenso en que la geografía forma parte de las ciencias sociales. Aun cuando se estudien los recursos naturales, la mirada de los geógrafos no está puesta en los procesos naturales que dieron origen a los materiales, sino en la conflictividad social generada por su apropiación y puesta en valor. La mirada sobre un proceso social cualquiera apunta a comprender las configuraciones territoriales resultantes, a describir la disposición particular que adquieren las infraestructuras, a interpretar las formas en que se organizan territorialmente las instituciones o a reconstruir el proceso de formación de las identidades regionales.

En el quehacer de los geógrafos, las categorías de análisis fundamentales son:
-Espacio
-Región y paisaje
-Territorio
-Límite y frontera
-Lugar
-Red,
entre otras.

Pero probablemente es territorio el concepto con más revisita. Tradicionalmente fue asociado a la idea de suelo, de soporte material y jurisdicción de un Estado nacional, o a área controlada por un animal. Las nuevas perspectivas han contribuido a enriquecer esta categoría de análisis.

Algunas claves para comprender los territorios son:

- La idea de territorio no está asociado en forma unívoca al Estado nacional. Un territorio puede concebirse como un resultado de las acciones de cualquier sujeto (individual o colectivo) que busca controlar en un área determinada, sus recursos, las personas y sus relaciones. El territorio es un ámbito delimitado, que muchas veces se estabiliza (el territorio de los estados nacionales, aunque otras veces su perdurabilidad puede ser muy acotada en el tiempo (en un partido de fútbol, durante unas horas, cada hinchada controla cierto ámbito dentro de la cancha).

- Los territorios (de la Argentina, de Jujuy, pero también de la religión católica, de la multinacional Coca-Cola o de la minoría étnica wichí) son entidades históricas, contingentes, en permanente transformación, que se reproducen a través de las prácticas sociales y culturales de los sujetos.

- Un territorio, especialmente el del estado nacional, es una realidad compleja donde se articulan procesos económicos, políticos y socioculturales.

- En la Argentina o en cualquier otro país, se articulan procesos globales (redes financieras internacionales), regionales supranacionales (creación del Mercosur), nacionales (intervención del Estado Nacional a través de la Gendarmería Nacional), regionales sub-nacionales (iniciativas para el desarrollo económico regional de Norte Grande) y locales (en cada lugar donde se construyen fuertes sentimientos de pertenencia a una pequeña comunidad). En suma, los territorios se conforman a diferentes escalas.

- Lo anterior, a su vez, está señalando la existencia de una red de actores, con diferentes intencionalidades y que actúan con distintas lógicas. Los estados nacionales, los municipios, las asociaciones empresariales, las ONG (Organizaciones No Gubernamentales) ambientalistas, los diferentes grupos sociales políticamente movilizados moldean los territorios en función de sus intereses.

- Si bien puede presentar ciertas homogeneidades (una misma lengua o un mismo sistema legal), los territorios son fragmentados e internamente desiguales. La desigual distribución de los ingresos, por ejemplo, tiene su correlato en la desigual distribución territorial de las oportunidades. La sociedad genera cambios diferenciales en el territorio, y el territorio origina diferencias sociales.

Uno de los desafíos de la enseñanza de la Geografía es complejizar la mirada sobre los territorios; no solo por presentar al territorio argentino como una construcción histórica; sino, de igual forma, por intentar comprender cómo se formaron, cómo funcionan y cómo participan en la vida cotidiana de los alumnos otros territorios. El del municipio o de la provincia, el de la comunidad campesina o de la minoría religiosa a la que pertenecen, por ejemplo.
Una definición contemporánea de Geografía sería, tal vez, la de una ciencia que busca comprender, en el tiempo, la dimensión territorial de los procesos sociales.


 Concepto de Espacio Geográfico
ARZENO, MARIANA y OTROS  “Geografía de la Argentina”  Buenos Aires, Editorial Santillana, 2010.- Página 40
"El espacio geográfico es una construcción social, resultado de la acción humana sobre una base natural. Las condiciones físico-naturales no han determinado por completo el espacio nacional, pero la diversidad de sus relieves y climas, el sistema hidrográfico  y otros elementos que dan lugar a la configuración de distintos biomas, han orientado el asentamiento humano y el desarrollo de las actividades económicas  a partir de la valorización de los recursos que ofrece la naturaleza. Las formas de asentamiento humano y de aprovechamiento de los recursos muchas veces genera riesgos que pueden derivar en serios problemas ambientales.”

Naturaleza y Sociedad

BENÍTEZ, CARLOS  Y OTROS “El espacio geográfico argentino en el mundo actual”
Buenos Aires, Editorial Longseller, 2010.- Página 35

“La naturaleza conoce un proceso de humanización cada vez mayor. Gana a cada paso elementos que son resultado de la cultura. Se torna cada día más culturizada, más artificial, más humanizada.
El proceso de culturización de la naturaleza  se torna, cada vez más, el proceso de su tecnificación. Las técnicas se van incorporando a la naturaleza y esta queda cada vez más socializada, pues es, cada día  más, el resultado del trabajo de un mayor número de personas.
En el proceso de desarrollo humano no hay una separación del Hombre y de la Naturaleza. La  Naturaleza se socializa y el Hombre se naturaliza.”
SANTOS, MILTON “ Metamorfosis del espacio habitado” San Pablo, Hucitec, 1998.-

En  www.contenidosdigitales.ulp.edu.ar
La Geografía  aborda el estudio del espacio geográfico desde una perspectiva formativa, a partir del desarrollo integral de conceptos, habilidades y actitudes.

En un artículo presentado en las Jornadas de Investigación del Centro de Investigaciones Geográficas y del Departamento de Geografía, desarrolladas entre el 12 y 13 de noviembre del año  2009 en la ciudad de La Plata., titulado “Áreas protegidas de la cuenca baja del río Luján: Un territorio en transformación y potencialmente vulnerado”, las autoras D'Amico, Gabriela; Botana, María Inés y  Pérez Ballari, Andrea utilizan este fragmento de texto. 
“Como señalara Milton Santos respecto a las relaciones sociedad naturaleza, “el espacio geográfico es hoy un sistema de objetos cada vez más artificiales poblado por sistemas de acciones igualmente imbuidos de artificialidad, y cada vez más tendiente a fines extraños al lugar y a sus habitantes”
SANTOS, MILTON “A natureza do espaço. Técnica e tempo. Razão e Emoção.” São Paulo, Hucitec,  1996.- Página 54

¿Qué es el territorio?

AJÓN , ANDREA Y  BACHMANN; LÍA  “Territorios en el mundo actual” Buenos  Aires, Editorial Longseller, 2002, Páginas 21 y 22.- Libro 1

 
El concepto de territorio ha sido objeto de debate en el campo de la Geografía. Tradicionalmente, se lo había reducido al espacio cuyos límites políticos coinciden con los del territorio estatal. Esta idea fue puesta en discusión y hoy se ponen en relación las nociones de territorio y poder.
Los territorios se van conformando según complejas relaciones de poder que los vuelven ámbitos geográficos inestables y variables en el tiempo. La delimitación del territorio implica el establecimiento de límites que marcan relaciones de exclusión e inclusión, de fronteras entre un adentro y un afuera. Los límites a veces pasan por la ocupación efectiva de un espacio o por las marcas que deja en él un pueblo. Así, el territorio es una pertenencia colectiva que, en ocasiones, puede dar lugar a tensiones o conflictos entre los que se consideran pertenecientes al territorio y los que son considerados ajenos.

Según esta perspectiva, son territorios los marcados por una actividad ilegal (por ejemplo, los espacios dominados por la guerrilla colombiana), los reclamados por los pueblos que reivindican un Estado (como los kurdos, obligados a exiliarse en otros países), la Unión Europea o los ámbitos geográficos que consideran suyos las hinchadas de fútbol en una ciudad.
Esta idea de territorio permite detectar una compleja trama de delimitaciones territoriales e, incluso, territorios vinculados por un problema específico y que no necesariamente se corresponden ámbitos geográficos contiguos; en África, por ejemplo, por el reparto colonial, el grupo étnico yoruba quedó dividido entre Nigeria, donde el idioma oficial es el inglés, y Benin, de habla francesa. Éste es un caso en el que un pueblo con la misma pertenencia étnica y cultural resultó repartido en dos Estados.
El territorio estatal es un ejemplo de territorio en el que los límites son precisos y de carácter jurídico: a lo largo de toda su extensión geográfica, el Estado ejerce la soberanía legítima.
Hoy, muchos pueblos con diferencias étnicas, lingüísticas y religiosas comparten la pertenencia a un mismo Estado. Las desiguales relaciones de poder entre las distintas comunidades o los diferentes pueblos en el marco de ese Estado definen quiénes constituyen las minorías nacionales y quiénes, la mayoría.
En otros términos, la dominación política permite a la mayoría ejercer una discriminación contra la minoría y adoptar una actitud que puede expresarse de diversos modos que van desde las representaciones caricaturescas hasta el exterminio.
Esta convivencia obligada por los vericuetos de la historia y la política suele no ser armónica. En consecuencia, surgen frecuentemente disputas territoriales o movimientos políticos que buscan obtener igualdad de condiciones en el marco del Estado o que , directamente, intentan la separación. En otros casos, la diversidad de los pueblos no impide la convivencia pacífica en el Estado, aunque éste privilegie a algunos grupos.
En síntesis: como, precisamente, la geografía política mundial actual se organiza en Estados nacionales con fronteras precisas, ciertas comunidades buscan que sus territorios alcancen autonomía y estatuto jurídico propios.



BRAILOVSKY, ANTONIO y FOGUELMAN, DINA  “Memoria verde. Historia ecológica de la Argentina”.  Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1998.- páginas 16-21

LAS RELACIONES SOCIEDAD- NATURALEZA

El Concepto de las relaciones sociedad-naturaleza surgió del análisis ambiental en América Latina, y no  por casualidad: se contrapone al concepto de relaciones hombre-naturaleza que durante gran parte de este siglo primó en los países desarrollados como forma de  diluir responsabilidades sobre consecuencias criticables del mal uso de la naturaleza y que sirvió, por ejemplo, para  atribuir la mayor parte de las culpas ambientales a la superpoblación, de preferencia la del Tercer Mundo. Hablar de sociedades implicar partir de la base de que no son los individuos quienes usan  la naturaleza, sino las sociedades que los agrupan, e involucra una evaluación crítica de las decisiones tomadas por quienes las manejan.
El concepto adquiere su más amplio sentido cuando se lo analiza como resultante de los estilos de desarrollo que han prevalecido históricamente. En otras palabras, la hipótesis que guía este trabajo y que se aplicará al análisis de numerosos ejemplos, es que los estilos de desarrollo elegidos o impuestos por los países de la región han determinado y se han expresado a  través de diversas formas de interacción sociedad-naturaleza.
Este trabajo se procura demostrar que las condiciones ambientales de un país están íntimamente vinculadas con el estilo de desarrollo y con las sucesivas fases de desarrollo por las que ese país atraviesa.

INFORME METODOLÓGICO

La mayor  parte de los estudios sobre el ambiente se centran en la descripción del estado actual de los procesos ambientales y en su representación geográfica. A menudo se habla de las condiciones del medio como resultantes de la actividad humana per se, sin una estricta vinculación con situaciones históricas concretas.
Pensamos sin embargo que los problemas del medio ambiente se vinculan con la forma en que una sociedad concreta utiliza su base natural, de qué manera  la emplea para satisfacer sus necesidades y por qué lo hace de esa manera particular.
Cada sociedad humana establece una relación diferente con la naturaleza: aprovecha distintas porciones y aptitudes de la naturaleza que, como vimos, se organiza en ecosistemas. Esas porciones de las que extrae un aprovechamiento económico actual o potencial se denominan recursos naturales.
Diferentes sociedades utilizan los recursos naturales de distinta manera: dan un uso productivo a unos, depredan otros, mantienen otros sin utilización.
El vínculo material entre unas y otros son las tecnologías, como conjuntos de conocimientos y habilidades aplicados a la explotación de los recursos. Su forma de uso depende del conocimiento tecnológico, pero se vincula también con aspectos económicos y de proyectos y modelos sociales y culturales. Aunque cueste creerlo,  para los conquistadores y colonizadores españoles la Ciudad de Buenos Aires estaba rodeada por un desierto que algunas crónicas califican de horribles: un espacio cubierto de pajonales, por el que podían caminarse 200 leguas sin ver un solo árbol, y que no cumplía ninguna función importante. Hoy llamamos a este desierto la Pampa Húmeda y es una de las bases principales de la economía nacional.
Cada organización social, entonces, tiene una relación diferente con la naturaleza. En consecuencia, son distintos los impactos de sus actividades sobre el medio y, por supuesto, también lo son las consecuencias ecológicas de estas actividades.
La complejidad de estas interrelaciones es aún hoy poco evaluada por la mayor la mayor parte de los desarrollos científicos. El avance de la especialización ha llevado a olvidar el carácter histórico de las relaciones entre sociedad y naturaleza.
Así, los especialistas han inventado una historia sin naturaleza y una ecología sin sociedad. En este libro las hemos unido, y estas interacciones  nos muestran un aspecto desconocido de nuestro propio país.
 Definiremos al ambiente como la resultante de interacciones entre sistemas ecológicos y socioeconómicos, susceptibles de provocar efectos sobre los seres vivientes y las actividades humanas.  Esta definición destaca especialmente el concepto  de sistemas, tal como se describieron al hablar de ecosistemas, y el de interacciones, ya que ninguno de los sistemas componentes es exclusivamente definitorio en la formación del medio ambiente.
El análisis de las relaciones sociedad –naturaleza que aquí  se presenta es concebido como una aproximación al análisis de sistemas complejos, con un enfoque diacrónico, en tanto incluye un estudio evolutivo de dichas relaciones.
Las características interdisciplinarias del enfoque plantean determinadas peculiaridades metodológicas, porque cada uno de los sistemas sintetiza, a su vez, interacciones inherentes a una amplia gama de especialidades de campo de las ciencias naturales y de las ciencias sociales.
Más concretamente, los componentes de esos sistemas y de sus interacciones que se consideran más importantes en la construcción del medio son:

En los sistemas ecológicos, la calidad (tipo, estabilidad, renovabilidad, etc.) y cantidad (efectiva y potencial) de los recursos naturales pasibles de explotación. Es decir, comenzamos inventariando qué recursos naturales tenemos para después analizar qué hacemos con ellos. Por ejemplo, cuando se construyeron las cloacas de Rosario se discutió si se las hacía terminar en el río o se les daba algún otro destino. Y la inmensidad del Paraná fue el argumento más concluyente: durante casi un siglo “Padre de las aguas” recibió, pacientemente, miles de toneladas de materias fecales que se ocupó de biodegradar  y devolver después a los cielos naturales. En este caso estamos hablando de recursos naturales que estaban antes de que la sociedad se constituyera. Pero en  ocasiones nos encontramos con recursos que son obra humana, como veremos ocurrió con el paisaje y el suelo pampeanos, que son el resultado del trabajo humano, tan artificiales como puede serlo una ciudad.

En los sistemas socioeconómicos, la estructura de relaciones establecidas entre los hombres  a efectos de la producción, a escala nacional e internacional. Un ejemplo significativo es el cultivo de cereales en la región pampeana. Plantado inútilmente por Belgrano, fue necesario que se modificaran las  relaciones sociales locales e internacionales,  para que esos ecosistemas fueran utilizados de esa manera durante el proyecto de la llamada Generación del 80.

En los nexos tecnológicos, el grado de desarrollo de las tecnologías productivas utilizadas y sus modalidades. La tecnología es el instrumento de apropiación y de transformación de los recursos naturales; cada tecnología tiene un impacto ambiental preciso. Es distinto que estemos inyectando en el ambiente pesticidas o detergentes biodegradables o materiales radioactivos. Del mismo, modo, efectuar rotaciones agrícola-ganaderas tiene efectos diferentes que no hacerlas. No se trata sólo de una contraposición entre tecnologías “antiguas” y “modernas”, sino de detectar la especialidad de incidencia de cada una de ellas sobre el ambiente. 

Las interacciones  dinámicas de estos tres componentes complejos determinan, en cada una de las fases de desarrollo del país:

Cierto modo de utilización de los recursos naturales renovables y no renovables, lo que implica cierto tipo de racionalidad económica y política en la utilización de esos recursos.

Cierto modo de la utilización del espacio nacional, rural y urbano, como reflejo de las relaciones productivas.

Ambos modos de utilización están interrelacionados. En el fondo son facetas de la misma cosa. El modelo basado en la explotación de plata del Potosí organiza el espacio a su manera, transforma el  país en un largo camino entre las vetas de plata y el puerto por el que el metal sale a la metrópoli.
Esta interrelación determina, en cada tiempo y espacio particular, ciertas condiciones de calidad de vida y determinadas formas de modificación del medio que constituye la base de los hábitat  humanos. Volviendo a nuestro último ejemplo, recordemos  que las condiciones  del ambiente laboral en las minas fueron tan duras que en Potosí murió tanta gente como en Auschwitz. También ese modelo influyó sobre el hábitat urbano: la fiebre de la plata creó un área metropolitana en el altiplano, con casi todos los problemas que caracterizan a las grandes  ciudades actuales.



domingo, 25 de noviembre de 2018



River, Boca y la cultura de la pedrada

LA VIOLENCIA ES UN MANDATO Por Pablo Alabarces 

No son animales disfrazados de hinchas: son hinchas. Ni siquiera inadaptados: son sujetos adaptados a lo que espera de ellos una cultura futbolística organizada en torno de la violencia como ética. La inutilidad de quienes no pueden garantizar ni siquiera un partido con hinchas locales, el tribunerismo de los ídolos, las interpretaciones paranoicas del periodismo: pero por suerte todo fue obra de un puñado de violentos. ¿No era de vida o muerte? ¿Qué esperaban? Escribe Pablo Alabarces.
No me queda inteligencia, ya devastada por cinco horas de periodismo deportivo mainstream y redes sociales ardientes de conspiraciones, más que para deshilvanar quince ideas. Si alguien quiere conectarlas, cambiar el orden, establecer relaciones, causas o consecuencias, está en su absoluta libertad de hacerlo.

1.Los hinchas de todos los equipos argentinos agreden al micro de los jugadores rivales.

Pasó en Boca con los de River. Pasó hace muchos años con el micro de un equipo boliviano que jugaba un partido de copa contra Gimnasia y Esgrima de La Plata, en el Bosque: hubo heridos, el partido no se suspendió, nadie se preocupó demasiado, apenas se trataba de bolivianos. Pasó con Tigre en San Pablo hace seis años (después, la policía paulista, cabeza a cabeza con cualquier policía brava argentina, amenazó con armas a los jugadores de Tigre en el vestuario).
Nadie se pregunta por qué: sencillamente, porque los hinchas, “empoderados” (como es tan frecuente decir ahora), están convencidos de que su participación es decisiva en el espectáculo futbolístico. Con su aliento, con sus banderas, con su fiesta, con su aguante, con su pasión, con sus insultos, con sus amenazas, con sus promesas de violaciones, con sus afirmaciones letales, con sus piedrazos. Después de todo, apedrear un micro es la forma más eficaz de garantizar la eficacia de esa intervención imaginaria en el resultado. O que deje de ser imaginaria.
Entonces: para llevar un micro con jugadores, casi sin custodia, al lugar donde lo esperan algunos miles de hinchas rivales, hay que ser un pelotudo, o funcionario público.

2.Lo único positivo es que esta vez todo ocurrió ante la atenta mirada de Gianni Infantino, el presidente de la FIFA.
Hay una esperanza, entonces: que la FIFA desafilie a la AFA y el fútbol argentino pueda entrar, así, en su definitiva y merecida extinción.

3. Hace tres años, apenas tres, escribí esto en esta misma revista luego de los infames sucesos del gas pimienta: “Ya sé que lo mínimo admisible es la pérdida del partido para Boca, la clausura del estadio por cinco años, el juzgamiento de todos los responsables del club por complicidad evidente y televisada. Pero permítanme una última provocación, para que el resto de los hinchas acepte que esta vez les toca a los de Boca pero podría ser cualquiera, que va a ser mañana o pasado. Mi fe en el fóbal y en el género humano retornaría si mañana los dirigentes de River y Boca, juntos y a la vez, acompañados por ese ser que funge de presidente de la AFA y de cuyo nombre no quiero acordarme, pidieran a la Conmebol que todos los equipos argentinos quedaran fuera de la Copa.”
Nada de eso ocurrió. Boca tuvo sólo dos fechas de suspensión del estadio, por mediación directa del entonces candidato presidencial Mauricio Macri con el entonces presidente de Paraguay e íntimo amigo del entonces presidente de la Conmebol. Al candidato Macri la sociedad argentina lo ascendió a presidente de la Nación, para que así pudiera entretenernos con sus declaraciones futboleras, tales como calificar de “culón” a Marcelo Gallardo pocos días antes de la final.
Entonces: este partido no debía jugarse, pero porque la Conmebol debió haber suspendido en 2015 a todos los equipos argentinos por cinco años, y a Boca por diez. Esa fue la sanción al fútbol inglés y al Liverpool, respectivamente, en 1984, después de la masacre de Heysel. Faltaron los 39 muertos, posiblemente; quizás, sólo estamos esperando a que lleguen.

4.Hace apenas dos semanas, el ministro de (in)Seguridad porteño, Martín Ocampo, aceptó que su gobierno no puede garantizar la seguridad para que en un estadio coincidan hinchas locales y visitantes. Fue en un programa de televisión, Código Político; estaba en el estudio, y cuando Van der Kooy me entrevistó dije, más o menos, esto: este tipo es un inútil que acaba de confesar que el estado democrático renuncia a hacer coincidir en tiempo y espacio a dos personas que tengan simpatías futbolísticas diferentes. Dos semanas después, el estado demostró que no puede siquiera garantizar la seguridad sólo con los locales. Ocampo fue puesto en su cargo por indicación directa de Daniel Angelici, el presidente de Boca. Es el responsable de ese maravilloso operativo por el que la cana llevó al micro con los jugadores de Boca a pasar por el medio de algunos miles de hinchas de River. Un genio inmarcesible.

 5.“La final del mundo”.

Hace pocos días, el amigo Alejandro Wall interrogaba a colegas de distintas partes del mundo: todos contestaban que el partido le importaba un bledo a nadie fuera de estos pagos. Pero se tituló “la final del mundo”, “el partido del siglo”, “no hay mañana”, “a vencer o morir”, “de vida o muerte”. Luego de todo ese despilfarro de metáforas y adjetivos, los periodistas hoy se preguntaron por qué “la gente” está tan loca que es capaz de apedrear el micro de los jugadores rivales. Mirá vos, no se me ocurre por qué: ¿no es que era de vida o muerte?
6.Veinte años diciendo lo mismo.
Puedo citarme los próximos diez mil caracteres. Por ejemplo, esto, también de hace tres años en esta revista: “Lo bueno es que esta vez fue en un Boca-River mirado por algunos millones de espectadores. Si todo esto pasaba en un Newell’s-Central –y no digo un Defensores-Excursionistas–, Anfibia no me pedía esta nota. Les digo más: hace pocos meses, después del clásico rosarino, mataron dos hinchas por las calles. Al fútbol, a los hinchas y al periodismo argentino, perdonen la franqueza, le chupó soberanamente un huevo”.
Hace tres semanas, Newell’s y Central jugaron un clásico fuera de la provincia y a puertas cerradas. Fue titular en las secciones deportivas, por un día. Hace cuatro días ocurrieron los incidentes de All Boys- Atlanta: las “explicaciones” volvieron a ser las de siempre, las que hablan de barras bravas, violentos, animales, barbarie. Otro intérprete del periodismo deportivo, Gustavo Grabia, salió a “explicar” argumentando con la peligrosidad extrema de la barra del Albo, vinculada con De Elía, Hezbollah y el narcotráfico local. Nadie salió a recordar lo obvio: que la nuestra es una cultura futbolística donde vengar el honor mancillado por una derrota –de local, contra un rival clásico, y para colmo esos judíos putos– es un mandato, no una opción. Mis propios informantes hablan de dos cosas: cánticos antisemitas durante el partido, que sin embargo no llevaron a la suspensión, como exige el reglamento; y que los periodistas partidarios locales eran algunos de los más exaltados en los insultos contra los pobres dirigentes, periodistas y familiares del Bohemio –Grabia explicaría esto alegando que los periodistas partidarios del Albo son barras bravas contratados por Hamas y la vieja y querida OLP. Para no hablar del orgullo local, florestense, de ver a la policía, ese hato de inútiles, corriendo por las calles del barrio para huir de la hinchada local, retrocediendo con los móviles y chocando entre sí –para no recordar la vieja tirria del barrio con la comisaría 43°, luego de los crímenes de los tres chicos en 2001, cuando el barrio casi copa el local policial.
Los hinchas de All Boys no ven, en todo esto último, sino motivos de orgullo. Han demostrado un aguante superior a sus expectativas: el respeto de las hinchadas rivales va a crecer desmesuradamente. Como se ve, no hay ni rastros de disputa de poder interno en la barra ni peleas por fondos clandestinos ni negociaciones por zonas de narcomenudeo: hay puro y vulgar honor futbolero, fundado y alimentado por una cultura futbolística organizada por estas claves.
Pero Grabia está diciendo, a esta misma hora: “los animales disfrazados de hinchas”. No, Gustavo, seguís sin entender nada. Son hinchas. Punto.

7. Carlos Tévez hace rato que dejó de ser “el jugador del pueblo” –clásica fantasía hiperbólica del pésimo periodismo deportivo– para ser sólo un tontito, pero con micrófono abierto. Lo de hoy fue definitivamente descalificador: abona las hipótesis conspirativas, alegando complicidad entre la Conmebol y River.

 No puede ver más allá de su tribunerismo; no puede ver que alimentar las paranoias, en una cultura futbolística organizada por las paranoias, es apenas tirar nafta a un fuego ya de por sí bien alimentado. Moraleja: la mayoría de los jugadores son tan responsables de todo lo que ocurre en el fóbal como Macri, Tapia, Di Zeo, el Caverna Godoy y el cocacolero del estadio de Berazategui.

8. Alimentar paranoias.


Toda la semana se tejieron hipótesis de ese tenor, respecto de alguna preferencia conmebolística por Boca indicada por la elección de un juez de línea con alguna trayectoria sinuosa. Hoy se desparramaron las contrarias, a partir de la irresponsable doctrina Tévez-Benedetto: que les den la Copa sin jugar, total, River hace lo que quiere. Hace un par de horas me llegó una tercera: una emboscada organizada por los Borrachos del Tablón como venganza por el encarcelamiento del Caverna, su líder, y el secuestro de las entradas de la barra. Ahora me llega una cuarta: que la policía lleva el micro a la emboscada adrede, para forzar suspensión y quita de puntos.
El problema de las interpretaciones paranoicas futboleras es que son el principio estructurador de la cultura futbolística. El problema de las interpretaciones paranoicas futboleras es que son todas increíbles. El problema de las interpretaciones paranoicas futboleras es que en la Argentina son todas posibles.

9.El fútbol refleja la sociedad: un punto en contra de la sociología contemporánea.

El fútbol refleja apenas al fútbol, con holgura y precisión. Básicamente, la demolición de ese lugar común estaría dado por la obviedad de que una cultura aún tan cerradamente masculina no puede “reflejar” a una sociedad donde la mayoría de la “gente” no es varón. Por supuesto, la metáfora del reflejo la suelen repetir señores con pito. “Explicar” con ese argumento permite descargar culpas, pero no explica nada –ni mucho menos lo soluciona.
La explicación la hemos desplegado durante veinte años, la han financiado las instituciones científicas argentinas, la han expandido una decena de colegas a lo largo y lo ancho de la república. Todo este trabajo se esfuma, se vuelve inútil, cada vez que los conversadores de TyC Sports o Fox abren la boca.

10.A esta altura, quizás sea necesario recordar que toda la responsabilidad de todo lo que ha pasado recae sobre autoridades políticas de una inutilidad extrema cuyos salarios multiplican los nuestros como investigadores del CONICET, y que con su analfabetismo funcional, soberbia política, ignorancia supina de lo que el mismo Estado ha producido como conocimiento científico e incapacidad de gestión de la cosa pública, han causado 16 muertos en menos de tres años.
A esta altura, quizás sea necesario recordar que la responsabilidad la comparten funcionarios políticos de todas las gestiones democráticas desde 1983 a la fecha. Que la gestión pasada, por las dudas que alguien no lo recuerde, carga con 96 muertos en doce años.

11.Definición de inadaptados: sujetos minuciosamente adaptados a lo que espera de ellos una cultura futbolística organizada en torno de la violencia como ética.
Definición de pelotudos (del griego: alienados): sujetos que no pueden despegarse de esa cultura futbolística, incapaces de entender que un piedrazo o el uso de gas pimienta en una manga puede acarrear pérdida de puntos y de partidos. Sujetos que, a la vez, saben perfectamente que esa cultura exige de ellos lo mismo que debieran evitar; y que también saben que las sanciones existen sólo para equipos chicos.
Definición de paradoja: releer las dos anteriores definiciones, juntas.

12.Soluciones, versión uno: suspender el fútbol argentino masculino por un año, en todas sus categorías. Intervenir todos los clubes y la AFA: designar mujeres en todos los puestos. Ponerse a laburar.
Soluciones, versión dos: suspender el fútbol argentino masculino por un año, quedarse mirando el techo, repetir varias veces “somos todos responsables”, acortar la suspensión como gesto de buena voluntad, contar los cadáveres al día siguiente.

 Soluciones, versión tres, la que va a ocurrir este lunes: invitar a Florencia Arietto, Gustavo Grabia, Mariano Closs, Juan Manuel Lugones y Martín Ocampo a un estudio de TN, conducidos por Marcelo Bonelli, y jurar investigar hasta las últimas consecuencias lo ocurrido para sancionar debidamente a los responsables, echar a las lacras de las barras del fútbol argentino y de la faz de la tierra y que así vuelva la familia a los estadios. Paso previo: encontrar familias argentinas yendo a los estadios en los últimos cien años. Seguir contando los cadáveres.

13.El partido, claramente, no se podía jugar.

La insistencia de la CONMEBOL y la FIFA sólo puede entenderse en la línea que decidió jugar Juventus-Liverpool el 29 de mayo de 1985 en Heysel, después de 39 muertos. ¿Tontitos, dijimos? ¿Irresponsables? ¿Tipos capaces de sacrificar a la madre por algún derecho televisivo?
14.Pero todo esto es una gigantesca cortina de humo para ocultar la corrupción K y el fracaso del gobierno de Macri.
15.La nota de hace tres años terminaba así: “Y que los hinchas de River, Boca y Racing [y San Lorenzo e Independiente y Vélez y All Boys y Atlanta y Comunicaciones] estuvieran todos de acuerdo, se miraran fraternalmente a los ojos, se digan mutuamente ‘así no va más’ y fueran a tomar la AFA para que se vayan todos/que no quede/ni uno solo”.